Los trabajadores inmigrantes son los más afectados por las exclusiones de la ley y, por tanto, son más explotados que la mayoría de los demás trabajadores. Y ello a pesar de que los trabajadores inmigrantes forman parte de nuestras comunidades, de nuestros lugares de trabajo y siempre han trabajado aquí. Son nuestros empleados domésticos, nuestros cuidadores de niños, nuestros vecinos, baristas, agricultores y trabajadores de hostelería. En nuestra provincia, los trabajadores inmigrantes crían a nuestros hijos, cuidan de nuestros padres, recogen nuestra fruta, trabajan en nuestros hoteles y, en el transcurso de la pandemia de COVID-19, hemos sido testigos de cómo los trabajadores inmigrantes han cuidado de nuestros ancianos, han dotado de personal a nuestros hospitales, han limpiado nuestros espacios públicos y han cultivado nuestros alimentos.
Durante todo este tiempo, han sido fuertemente explotados por sus empleadores y, con demasiada frecuencia, han trabajado en condiciones horrendas en algunos de los empleos más inseguros y explotadores de la provincia. Hemos visto a trabajadores traídos como trabajadores extranjeros temporales y deportados antes de recibir su paga. Hemos visto cómo no pueden acceder a los derechos básicos, a la asistencia sanitaria, a unas condiciones de trabajo adecuadas, y cómo a la mayoría se les niega el derecho a sindicarse. Como trabajadores y miembros de la Red de Solidaridad con los Trabajadores, exigimos que se ponga fin a esta explotación, y en su lugar exigimos igualdad de derechos para estos trabajadores inmigrantes que son componentes cruciales de nuestras comunidades. Una norma para todos los trabajadores: ¡exigimos derechos básicos para TODOS los trabajadores AHORA!